Un domicilio un árbol

Integración de mercado

La puesta en marcha de un mecanismo de integración de mercado

Para lograr el libre desarrollo del cambio del uso del suelo, se debe contar con el apalancamiento financiero necesario que monitoree las zonas de conservación del predio, la reconversión de las praderas, apoye el incremento de la productividad del hato ganadero, y motive la inclusión de nuevas áreas degradadas en zonas de amortiguación y manejo especial; en pro de reducir el espacio destinado para ganadería y la liberación de áreas condicionadas a la provisión de servicios ecosistémicos (secuestro de dióxido de carbono, protección de cuencas hídricas y conservación de la bio diversidad).

Los incentivos financieros o esquemas de pagos de servicios ambientales, podrían financiar la adopción de la gestión ganadera sostenible; donde en el futuro cercano deberá consistir en una complementariedad de la ecuación de rentabilidad de la empresa ganadera familiar, en reemplazo del costo de oportunidad generado por el cambio del uso del suelo.

Ha de tenerse en cuenta, que en la República de Colombia existen mecanismos regulados para tal fin (ej. Tasa fiscal por gasto de agua, tarifas reembolsables de ciertos sectores por uso de servicios ecosistémicos). Sin embargo, estos instrumentos regulados parecen ser ineficientes debido a la baja tasa de acceso por parte de los posibles beneficiarios. Es así, que el gremio ganadero representando la sociedad civil, ha ahondado esfuerzos por materializar mecanismos financieros que permitan acceder a oportunidades en los mercados voluntarios para contribuir al fortalecimiento de los servicios ambientales de la finca ganadera caqueteña; donde esquemas de compensación voluntaria permitan financiar la introducción de la Gestión Ganadera Sostenible, para que a través de una Regeneración Natural Asistida (RNA), se logre la creación de sistemas silvopastoriles que aumenten las probabilidades de conservar la áreas boscosas del departamento del Caquetá.

Daily (1997) apunta una “… falta de apreciación pública de la dependencia social sobre los ecosistemas naturales” (p. X), constituyéndose como la causa de la ineficiencia en la protección del medio ambiente (Daily, 1997, pp. XV, XX). Es así que se considera necesario elevar la conciencia social alrededor de este concepto para entender el valor de los servicios ecosistémicos naturales y especificar el tipo de servicio para así valorar económicamente estos bienes públicos; producidos por la relación entre los pobladores del paisaje y el uso privado de la tierra.

Costanza et al. (1997, p. 257) también identifica que numerosos servicios ecosistémicos fundamentales, tales como el aíre limpio, y el agua pura, la regulación del clima, el suelo, son bienes públicos; donde por lo general son ofertados de manera gratuita a la sociedad en general sin haber sido valorados explícitamente en el mercado. (Costanza et al., 1997, p. 257).

A menudo, los beneficiarios de estos servicios ecosistémicos no son consientes de recibir aquellos servicios por parte de ecosistemas específicos (Costanza et al., 1997, p. 257). Como una externalidad, el costo de la degradación del servicio ecosistémico no fue causado a las personas que hacen uso de ellos. Si la concepción de degradación de los servicios ecosistémicos fuese paga a un verdadero valor por la sociedad en general, los precios de los bienes y servicios tendrían que ser modificados, y corregidos en pro del precio correcto. (Costanza et al., 1997, p. 259).

Por siglos, los servicios ecosistémicos no han sido tomados en consideración en el proceso de toma de decisiones (Costanza et al., 1997, p. 253). Adicionalmente, la persona que se beneficia de aquellos servicios ecosistémicos por lo general no corresponde a la persona que por sus actividades ejerce influencia en los servicios proveídos; respectivamente no es la misma persona que asume los costos de mantener o fortalecer aquellos servicios.

Costanza et al. (1997) define los servicios ecosistémicos como “bienes ecosistémicos (tales como la comida) y servicios (tales como asimilación de desperdicios) que representan los beneficios a la población humana derivados directa o indirectamente de funciones ecosistémicas” (p. 253).

Estas funciones ecosistémicas son “… el hábitat, propiedades biológicas o de sistemas o procesos ecosistémicos”. (Costanza et al., 1997, p. 253).

Es así, que teniendo en cuenta un enfoque de servicios ecosistémicos desde la gremialidad ganadera, se logra reconocer el valor de los ecosistemas, y considerarlos en los procesos de toma de decisiones. Es este reconocimiento el que hace la diferencia y no tiene que ser configurado como un elemento exclusivamente monetario. La aproximación a estos servicios ecosistémicos desde la gremialidad intenta demostrar el valor mismo de estos; liderando esfuerzos en el campo de la valoración técnica y económica del ejercicio ganadero de aquellos elementos naturales proveídos por la naturaleza. Es así que el Bienestar Animal y la División Sostenible de Praderas tiene una aplicación directa sobre la valoración del ecosistema y sus servicios, donde de hecho – en un mundo ideal – permitiría valorar perfectamente los efectos de la sombra, el agua y el enriquecimiento del suelo, como beneficios directos del fortalecimiento de los servicios del bosque; y así evitar pérdidas económicas en el ejercicio tanto desde la perspectiva del hato ganadero como desde la perspectiva de los servicios ecosistémicos del bosque, basadas en un análisis previo del paisaje en la toma de decisiones de la gestión ganadera. Esto debería evitar la devaluación que conlleva al ejercicio de cadena de valor a subestimar los beneficios de los servicios del bosque y por ende, su costo social (Costanza et al., 1997, p. 259). El uso de herramientas y métodos desde el campo económico y financiero permite desarrollar de manera económicamente viable una planeación estratégica de la gestión ganadera intra predial, haciendo visible los servicios proveídos por la naturaleza y protegidos por decisiones políticas, generando así una evaluación coherente del costo beneficio del cambio del uso del suelo.

La demostración de valor en términos económicos de los servicios ecosistémicos, es esencial para entender las consecuencias del cambio del uso del suelo, y permite un uso eficiente de los recursos naturales. (Sukhdev, Wittmer & Miller, 2014, p. 6). Este enfoque deberá calcular y capturar el valor de los servicios en mención, lo que permitiría hacer de los esfuerzos por conservar áreas de importancia ecológica, medidas atractivas desde lo financiero. Igualmente, permitirían el diseño, la implementación o financiación de políticas y mecanismos de conservación. (Daily & Matson, 2008, p. 455).

Los mecanismos del mercado voluntario para el pago de servicios ecosistémicos, pertenecen a los diversos mecanismos económicos existentes para capturar aquel valor originado por los ecosistemas; o al menos pretenden financiar la subsistencia de esos ecosistemas garantizando servicios básicos de la sociedad inmersa en los paisajes afectados.

Una solución de mercado voluntario asume la existencia de un bien, un conjunto de compradores y un conjunto de vendedores, y la existencia de un agente privado dispuesto a comprar y vender. La mayoría de servicios ambientales han sido degradados y considerados bienes públicos, lo que explica por qué el mercado voluntario es el menos indicado para solucionar el problema. (Sukhdev, Wittmer & Miller, 2014, p. 7).

Sin embargo, considerando las posibilidades reales del sector ganadero del Caquetá, y entendiendo las externalidades de la situación actual de la cadena de valor del Queso del Caquetá, se plantea la posibilidad de realizar cambios estructurales en la cadena a partir de acciones ejemplificantes que condicionen a los actores de la cadena de valor a realizar la valoración económica de estas acciones, que desde el gremio se han considerado como acciones antideforestación.

Es sin duda para la política privada gremial y pública departamental, una gran oportunidad para crear un esquema de compensación voluntaria la decisión de una empresa de alimentos, en este caso TAKAMI, por crear de manera tácita, la fórmula de colaborar con los costos ambientales incurridos por los consumidores de bienes y servicios derivados del sector gastronómico de primer nivel de la ciudad de Bogotá.

Estos costos asumidos por la alianza comercial, creada por la reciprocidad en materia de responsabilidad social de la compañía, y del interés por parte de algunos pobladores del piedemonte amazónico por garantizar bienestar futuro; hacen del esquema de compensación voluntaria Un Domicilio Un Árbol, la estrategia comercial que vincula a los participantes de la cadena de valor del Queso del Caquetá, perfeccionando una herramienta para resaltar el valor de la conservación, y el poder del incentivo del libre mercado. Se construye así un diseño metodológico que permite extender la responsabilidad de garantizar los servicios ecosistémicos de la amazonia colombiana a las futuras generaciones. Una loable labor que es llevada a cabo por los humildes pobladores del piedemonte caqueteño; familias dispuestas a valorar de mejor manera los servicios del bosque, del agua y de la bio diversidad con el fin de entregar al mundo una ganadería sostenible en el último tesoro natural del planeta tierra.